domingo, 27 de junio de 2010

El sistema motor y la postura del cuerpo



En el cuerpo humano hay dos sistemas que regulan la actividad motora: El sistema piramidal y el extrapiramidal.

El sistema piramidal nace en la corteza cerebral motora y envía fibras (axones) hacia la médula espinal.
Este sistema se ocupa de la actividad motora voluntaria. En el tronco encefálico, a nivel del bulbo, sus fibras se entrecruzan (decusación), de manera que el lado izquierdo controla al derecho y viceversa. Las fibras motoras continúan hacia abajo dentro del tronco cerebral. El haz de axones corticoespinales es visible como dos estructuras en forma de columnas ("pirámides") en la cara anterior (ventral) de la médula espinal, de aquí viene el nombre de vía piramidal.

El sistema extrapiramidal esta formado por los núcleos de la base y núcleos que complementan la actividad del Sistema Piramidal, participando en el control de la actividad motora cortical (voluntaria), como también en funciones cognitivas.
Su función es:
Mantener el balance, postura y equilibrio mientras se realizan movimientos voluntarios. También controla movimientos asociados o involuntarios.

Por lo tanto, este sistema tiene por función el control automático del tono muscular y de los movimientos asociados que acompañan a los movimientos voluntarios.
Por ejemplo, si flexionamos el muslo derecho, voluntariamente se está manejando el miembro inferior derecho, y en forma involuntaria, todo el resto de la musculatura del cuerpo mantiene el equilibrio y el tono muscular, esto último es controlado por el sistema extrapiramidal.

También interviene en el control de ciertos movimientos que se vuelven automáticos, como andar en bicicleta, caminar, conducir el auto o lavarse los dientes.

A diferencia del sistema piramidal, el sistema extrapiramidal es un sistema motor filogenéticamente muy antiguo y esta formado por una serie de cadenas y circuitos neuronales de mayor complejidad que el sistema piramidal, denominado Sistema Neuronal Polisináptico. (Filogenia: es la historia evolutiva de un organismo)

En el sistema extrapiramidal podemos distinguir:
-Núcleos motores: Cuerpo Estriado (Núcleo caudado y el putamen), globo pálido, núcleo subtalámico, núcleo rojo y núcleo negro.
-Núcleos Integradores: Núcleos talámicos (centromediano), Núcleos Vestibulares, Formación Reticular y el más importante es el Cerebelo.

Estos núcleos integradores programan las respuestas motoras de tipo automático y de tipo asociado, a los movimientos voluntarios.

Todas las conexiones que pertenecen al sistema extrapiramidal tienen como función actuar sobre la motoneurona ubicada en la sustancia gris de la médula espinal y los núcleos de los nervios craneales motores, a nivel del tronco encefálico.

Estas fibras del sistema extrapiramidal, interactúan con la vía motora voluntaria o sistema piramidal, el cual tiene un recorrido directo desde el córtex cerebral hasta las motoneuronas.

Al nacer, tenemos reflejos controlados por el sistema extrapiramidal, uno de ellos es el reflejo de posición de la cabeza y todos aquéllos reflejos necesarios para la vida, ya que el recién nacido aún no tiene mielinizado el sistema piramidal.
La mielinización (maduración) del sistema piramidal se observa en el niño, cuando éste comienza a tener control de los movimientos voluntarios y control de la postura (desde mantenerse sentado a aprender a caminar)
El control de esfínter se produce a los dos años, es decir, el control cortical (voluntario) de este reflejo se produce recién a esta edad.
Una forma de determinar que el sistema piramidal está inmaduro en un recién nacido es a través del reflejo de Babinski el cual es positivo en ellos. Esto indica que la unión entre corteza y la periferia aún está interrumpida. Un niño de 6 años ya no tiene Babinski positivo.

El Reflejo de Babinski consiste en pasar un objeto romo sobre la planta del pie, éste hace flexión, pero cuando hay una lesión del sistema piramidal, por ejemplo, cuando hay una hemiplejía, el paciente hace lo mismo que el recién nacido, es decir, estira y abre los dedos del pié (como un abanico).

La Lesión del sistema extrapiramidal se manifiesta en:
- Alteraciones en la calidad de los movimientos,
- Alteraciones de Tono Muscular (Rigidez),
- Aparición de Temblores.
- Enfermedad característica: Parkinson.

La columna vertebral está rodeada por un conjunto de músculos (algunos como los intervertebrales son muy pequeños) y otros (como el trapecio, el supra e infraespinoso o el cuadrado lumbar) ocupan mucha mayor superficie.

Todos participan en la movilidad del tronco y en el equilibrio de la postura. Son simétricos con el lado opuesto, así que si uno tira más que el otro evidentemente se generan distorsiones: malas posturas, dolor, debilidad, impotencia funcional, etc, que influye en el resto de las actividades fisiológicas.

En el post anterior vimos la importancia de mantener la columna vertebral (cuello, dorso y zona lumbosacra) en buen estado, es decir, derecha, fuerte y flexible.

Esto depende en gran medida del tono de los músculos posturales, cuya control (inconciente) esta a cargo del sistema extrapiramidal, pero que también puede ser corregido voluntariamente o concientemente.

Por eso es importante aprender a adoptar (y practicar) posturas corporales equilibradas: de pié, sentados o caminando. En un principio se utiliza el control voluntario, y una vez que el correcto movimiento, o la postura, está aprendida, el control se hace automático, inconciente. Pero como hubo intervención de la conciencia en la corrección postural, esa conexión neuronal (con la corteza) persiste, de manera que cuando estamos torcidos, con la espalda encorvada o la cabeza caída hacia delante o en cualquier postura desequilibrada, el sistema nos avisa y podemos corregir el defecto y luego con la práctica, incluso inconcientemente.

Para esto los músculos tienen que poseer el tono justo, ni muy tensos (rígidos) ni fláccidos y la vía nerviosa motora debe funcionar coordinadamente.

El aprendizaje de una correcta postura se hace desde edades tempranas, pero también a lo largo de toda la vida.

No solo es saludable y optimiza el funcionamiento general, previene además enfermedades (Parkinson, temblores, etc.) y el envejecimiento precoz, mejora la capacidad de adaptación – si estamos habituados a adoptar posturas equilibradas, podemos encontrar con más facilidad el balance en cualquier situación cambiante.
La práctica regular de zazen y kin hin, ayuda a tonificar los músculos posturales y al equilibrio general.

El despertar de la conciencia no está separado de la postura del cuerpo.

domingo, 20 de junio de 2010

Enderezando la espalda

Una persona tiene la edad de su columna”, este antiguo proverbio chino señala la importancia que tiene el estado de la columna vertebral.

Pero, ¿Por qué es tan importante tener la espalda derecha?

Empecemos por el principio.
La columna vertebral erecta es nuestro principal rasgo evolutivo, incluido el cerebro, claro está. Como iremos viendo, el cerebro, la médula espinal y la columna vertebral están íntimamente relacionados.
El hecho de haber comenzado a caminar en dos pies (bipedestación) generó una serie de cambios que marcaron drasticamente la evolución de nuestra especie.

Hace unos 6 ó 7 millones de años en África, como adaptación a las condiciones de la sabana aparecieron primates capaces de caminar fácilmente de modo bípedo y mantenerse erguidos. Este era un medio cálido y con fuerte radiación ultravioleta e infrarroja , en otras palabras: el sol pegaba muy fuerte, de manera que una de las mejores soluciones adaptativas era parase en dos pies y disminuir la cantidad de pelos de la piel, esto evita el excesivo recalentamiento del cuerpo. Pero parece que el efecto del sol directo en la cabeza, ha influido de forma determinante en la explosión evolutiva de nuestra especie.

Para lograr la postura y marcha erecta han tenido que aparecer importantes modificaciones:

Cráneo:
Para permitir la bipedestación, el foramen magnum (u orificio occipital por el cual la médula espinal pasa del cráneo a la columna) se ha desplazado; mientras en los simios el foramen magnum se ubica en la parte posterior del cráneo, en el Homo sapiens (y en sus ancestros directos) el foramen magnun se ha "desplazado" casi hacia la base del mismo.

Columna vertebral:
La columna vertebral bastante rectilínea en los simios, en el Homo sapiens y en sus ancestros bípedos ha adquirido curvaturas que permiten soportar mejor el peso de la parte superior del cuerpo, tales curvaturas tienen un efecto amortiguador, tipo "resorte".

Por lo demás la columna vertebral ha podido erguirse casi 90º a la altura de la pelvis, si se compara con un chimpancé se nota que al carecer este primate de la curva lumbar, su cuerpo resulta empujado hacía adelante por el propio peso; en la columna vertebral humana el centro de gravedad se ha desplazado, de modo que el centro de gravedad de todo el cuerpo se sitúa encima del soporte que constituyen los pies (está más pegado a la línea vertical del cuerpo). Al tener el Homo sapiens una cabeza relativamente grande el centro de gravedad corporal es bastante inestable. Otro detalle; las vértebras humanas son más circulares que las de los simios, esto les permite soportar mejor el peso vertical.

Pelvis:
La pelvis se ha debido ensanchar, lo cual ha sido fundamental en la evolución de nuestra especie. Los huesos ilíacos de la región pelviana en los Homo sapiens (e inmediatos antecesores) "giran" hacia el interior de la pelvis, esto le permite soportar mejor el peso de los órganos al estar en posición erecta. Esta modificación de la pelvis implica una disminución importante en la velocidad de la carrera por parte de los humanos. La bipedestación implica una posición de la pelvis, que hace que las crías nazcan "prematuras": en efecto, el parto humano es denominado ventral acodado ya que existe casi un ángulo recto entre la cavidad abdominal y la vagina que en el pubis de la mujer es casi frontal, si en todos los otros mamíferos el llamado canal de parto es muy breve, en cambio en las hembras de Homo sapiens es más prolongado y sinuoso, esto lentifica el trabajo de parto y puede traer complicaciones, este tipo de gestación y parto ha sido fundamental en la evolución de los seres humanos, a nivel de lazos sociales, lenguaje, hábitos que llevaron a una serie de cambios en la configuración del sistema nervioso y del resto de la fisiología. Entre otros motivos: una hembra debía tener mayor número de crías en su vida fértil y también, con la evolución cultural, comenzó a ser ayudada a parir.

La columna vertebral además de conducir todos los impulsos nerviosos que entran y salen por la médula espinal, representa un eje de verticalidad y de equilibrio. Existe un flujo de energía vital (CHI) que la recorre y su correcta posición influye incluso en el normal funcionamiento de los órganos internos.
Cuando la espalda, o sea la columna vertebral, esta derecha, el flujo de sangre y energía es abundante y el cerebro recibe suficiente nutrición e información. Y a su vez, cada órgano, cada extremidad, cada parte del cuerpo conectada puede recibir convenientemente el impulso nervioso y la información que sale del cerebro.

Si el centro de gravedad está correctamente ubicado, la postura es equilibrada, esto trae una serie de beneficios psíquicos y fisiológicos.

Es más fácil encontrar la estabilidad a un menor costo energético.
Ahorrar energía es fundamental para cualquier organismo, de forma que todo lo que hagamos en las posturas correctas influirá directamente en la salud y claro, en la felicidad.
Más energía a menor costo= mejora la adaptación y la función de los sistemas.

Si la espalda está encorvada, se generan tensiones innecesarias, ya que las estructuras de sostén se verán obligadas a tirar de manera desigual para que el cuerpo o la cabeza no caigan. Esa condición si no se corrige trae como consecuencia dolor y mal funcionamiento de los órganos internos, esto limita el movimiento y genera rigidez en una estructura que debe ser móvil y flexible, cuya naturaleza es conducir.

Si a una manguera la acodamos, la comprimimos o la torcemos, el flujo de líquido en su interior disminuirá, se afectará. Imaginemos ahora a la columna como un tubo flexible que de manera dinámica conduce energía, nutrientes e información. Cualquier rigidez o torcedura alterará su función, y su propia naturaleza, que es estar erecta y flexible.

Hay dos zonas importantes en la columna.

A nivel de la parte baja de la espalda, es decir: entre las últimas vértebras dorsales y las primeras lumbares (D11 a L3) y la parte alta de la misma, entre las últimas vértebras cervicales y las primeras dorsales (C7 a D2). (ver referencia)

La parte baje sostiene a la espalda y la parte alta a la cabeza.
En estas dos zonas debe haber una cierta tensión, se le llama: Tensión justa, ya que no es ni una laxitud ni una crispación. Si estas zonas están fuertes y flexibles, la espalda y la cabeza pueden estar derechas, en equilibrio y sin esfuerzo, y como vimos antes, esto es fundamental.

No solo a nivel de la salud. Es una cuestión de evolución. Si la espalda se encorva o se tuerce, envejecemos más rápido y se reduce la capacidad de adaptación.
Si la espalda está derecha, los hombros se relajan con facilidad y se libera la presión en el cuello (que contribuye a bloquear el flujo hacia y desde el cerebro).

El área baja de la espalada: la zona lumbosacra, tiene tendencia a debilitarse con el paso del tiempo y por la falta de mantenimiento, lo que afecta el estado de los riñones que se encargan de la energía vital. Por eso en la vejez la espalda tiende a encorvarse. De aquí la frase del comienza: tenemos la edad de nuestra columna. Si podemos mantener nuestra columna vertebral estirada y flexible, el envejecimiento del organismo se ralentiza.

La espalda recta no solo aporta dignidad y nobleza a la postura, ayuda a que el cerebro potencie sus capacidades, al obtener mejor nutrición e información y equilibre su funcionamiento, esto evidentemente aumenta la inteligencia y permite que se expanda la conciencia.
Este hecho simple y natural, no solamente nos mejora como individuos si no que representa una evolución (y una revolución) que afecta incluso a los demás.

Por eso es fundamental enseñar a los niños a tener la espalda derecha y adoptar buenas posturas, en particular de pié y sentados.

Los respaldos de los asientos en general son muy malos, en las casas, en la escuela o el trabajo. La vida sedentaria, pasar largas horas sentados: frente a la TV, a la computadora, estudiando o leyendo, etc, en malas posiciones, con la cabeza inclinada y la espalda encorvada, favorece aún más esta debilidad. Luego se pierde referencia, sensibilidad, estamos torcidos y no nos damos cuenta y ahí se complica más.

Por el contrario, cuanto más concientes somos del estado y posición de la espalada (y del resto de la postura), el sistema propioceptivo, actuará corrigiendo de manera inconciente y automática las deformidades y malas posturas, equilibrando entre otras cosas el tono de los músculos posturales.

Hacer ejercicios para mantener la columna vertebral es muy importante. Yoga, taichichuan y chi kung son disciplinas muy valiosas para esta finalidad.

Para aprender a estar bien sentados, en una postura fuerte y estable, con la espalda y la cabeza derechas, correctamente alineadas y en equilibrio, la práctica de zazen (meditación Zen) es lo mejor y su eficacia está demostrada, incluso científicamente.

Tener la espalda derecha nos hace dueños de nuestro cuerpo y de lo que pensamos, nos permite controlar mejor las emociones y generar una respuesta rápida y eficaz.

Es el rasgo evolutivo que nos caracteriza.

Elevarnos hacia el cielo manteniendo las raíces en la tierra.

martes, 15 de junio de 2010

Los pensamientos son libres


Los pensamientos son libres.

Esta afirmación que parece muy simple y hasta elemental, encierra una verdad tan enorme y profunda como el universo.
Pero primero hay que ser saber que es la libertad.
¿Qué significa ser libre? ¿Libre de qué?
¿Acaso tiene la misma significación esta palabra para un prisionero que para alguien que no lo es?
Si no estás preso ni eres esclavo, ¿cual es el valor de la libertad?.

Sin embargo, todo el mundo quiere ser libre, sentirse libre. Se habla de libertad como una cualidad superior del ser humano. Una aspiración casi ideal.
Pero la libertad no es un concepto. Es un sentimiento, una experiencia subjetiva.

Somos en esencia libres, porque nuestros pensamientos son libres.

Somos lo que pensamos, por eso somos libres.

El ave que vuela hace que el espacio se vuelva ilimitado.
Para el pez que nada, el océano es ilimitado.

Sin embargo, si los sacamos de su elemento, de su naturaleza, no solo perderían esa libertad, también perderían la vida.
Pero en esencia el ave y el pez no son ni libres ni no libres, simplemente son.

Un ave es una verdadera ave cuando vuela y un pez es un verdadero pez cuando nada.

Nuestra naturaleza es ser concientes.

Viajar con nuestra mente y trascender los límites del tiempo y del espacio.

Somos capaces de imaginar, de crear, de aprender y poder comunicarlo a los otros. De observar y de observarnos. Tenemos la capacidad de ir más allá de los límites del pensamiento conciente y trascender incluso la realidad cotidiana.
Esa es nuestra verdadera naturaleza.

El espíritu no tiene forma, no conoce los límites de la materia, pero necesita de ella para manifestarse, para expresarse.
Creo que por eso encarnamos, para hacer la experiencia de ser concientes. El espíritu que se experimenta y se conoce a si mismo. Sin un continente o un envase, es decir, sin un cuerpo físico, no es posible.
Pero en esencia somos seres espirituales, que durante un breve lapso de tiempo colapsamos en un cuerpo de carne y hueso, sujeto a leyes físicas, a la gravedad, a la relatividad y a límites perceptuales.

Un cuerpo que experimenta deseos, dolor, frío, hambre y que además está cambiando todo el tiempo. Que envejece y un día morirá.

Pero la conciencia es más rápida que la velocidad de la luz. No conoce los límites de la relatividad ni de la mecánica. Puede viajar en el tiempo, influir en el futuro y en el pasado y no solo eso, tiene además la capacidad de organizar la materia y crear literalmente mundos y universos.
Esa es nuestra esencia.

Los pensamientos son libres, ya que no pueden ser atrapados ni encerrados, ni siquiera adivinados. Y los pensamientos, como actividad de la conciencia, influyen en la materia, en el cuerpo físico y en la realidad que es creada. Y hay muchos tipos de pensamiento, que dependen entre otras cosas del área del cerebro en la que se generan y de la cantidad de energía e información que poseen.

Podemos estar rumiando vanalidades o problemas sin sentido todo el día. O tener un pensamiento que lo envuelva todo en un instante y abrace las contradicciones de la vida, creando una realidad más amplia y profunda.
Un pensamiento que penetre la verdad y no conozca la duda. Vasto como el cielo y profundo como el océano.

Necesitamos ser libres solo cuando nos sentimos prisioneros. Si nos identificamos con nuestros límites y contradicciones, siempre necesitaremos ser libres.
La libertad es la aspirina de los esclavos.

Podemos asumir nuestros límites sin identificarnos con ellos y de esta forma, no necesitar ser libres ni liberarnos de nada y hacer simplemente lo que hay que hacer y luego, si lo deseamos, cambiar de dirección.

Cuando el ave vuela es un verdadero ave, expresa su libertad y su auténtica esencia, inconcientemente y naturalmente.

Cuando un ser humano libera su mente y trasciende los límites de su conciente, de su pensamiento ordinario, puede percibir la verdadera naturaleza de si mismo y de todas las cosas. Alcanza la raíz, la esencia misma de la existencia. Una vida auténtica y completa.

He aquí un poema del maestro zen Ryokan:

El pasado quedó atrás,
el futuro aún no ha llegado,
el presente se nos escapa;
las cosas cambian continuamente, sin ningún fundamento firme;
tantos nombres y palabras confusamente creados por sí mismos,
¿cuál es la utilidad de la vida, que transcurre inútilmente día a día?
No retengas tus viejas ideas; no persigas tus nuevas fantasías;
sincera e incondicionalmente, indaga y reflexiona en tu interior;
indagar y reflexionar, reflexionar e indagar,
hasta que llega el momento en ya no son posibles más indagaciones;
ése es el momento en que podrás comprender
que durante toda tu vida has estado en el error.

miércoles, 9 de junio de 2010

El cerebro inteligente


Hace unos cien millones de años, el cerebro de los mamíferos experimentó una transformación radical que supuso otro extraordinario paso adelante en el desarrollo del intelecto, se fueron asentando nuevos estratos de células nerviosas que terminaron configurando la corteza cerebral o neocórtex (la región que planifica, comprende lo que se siente y coordina los movimientos).

El neocórtex del Homo sapiens, mucho mayor que el de cualquier otra especie, es lo que nos da características humanas. El neocórtex es el asiento del pensamiento y de los centros que integran y procesan los datos registrados por los sentidos. Y también agregó la posibilidad de reflexionar sobre los sentimientos, nos permitió además tener sentimientos sobre las ideas, el arte, los símbolos y las imágenes.
Pero por sobre todo una posibilidad única: trascender el tiempo y el espacio con la mente.

Es en los seres humanos donde madura el rol del “observador”.

A lo largo de la evolución, el neocórtex permitió un ajuste fino que sin duda supuso una enorme ventaja en la capacidad del individuo para superar las adversidades, haciendo más probable la transmisión a la descendencia de los genes que contenían la misma configuración neuronal.

La supervivencia de nuestra especie debe mucho al talento del neocórtex para la estrategia, la planificación a largo plazo y otras capacidades mentales.
Es la sede del lenguaje articulado: la palabra, nuestra civilización se creo con la palabra y de aquí proceden también sus frutos más maduros: el arte y la cultura. Se ha demostrado que la evolución acelerada de nuestra especie se debe fundamentalmente a la complejidad de los vínculos sociales.

La ciencia ha demostrado la relación directa entre el desarrollo de la corteza cerebral y el desarrollo social. Hay en los primates una correspondencia directa entre los dos aspectos, de manera tal que a mayor desarrollo de la corteza cerebral en las especies de primates, mayor desarrollo social: es decir, sociedades más complejas y organizadas.

Este nuevo estrato cerebral permitió comenzar a matizar la vida emocional. Tomemos, por ejemplo, el amor. Las estructuras límbicas generan emociones como: placer y deseo sexual, pero la aparición del neocórtex y de sus conexiones con el sistema limbico permitió el establecimiento de otro tipo de vínculos, como entre la madre y el hijo, que es el fundamento de la unidad familiar y del compromiso a largo plazo de criar a los hijos y esto es la base del desarrollo del ser humano.
A medida que ascendemos en la escala filogenética que conduce de los reptiles al mono rhesus y, desde ahí, hasta el ser humano, aumenta la masa neta del neocórtex, un incremento que supone también una progresión geométrica en el número de interconexiones neuronales.

Hay que tener en cuenta que,cuanto mayor es el número de conexiones, mayor es también la variedad de respuestas posibles. El neocórtex permite, pues, un aumento de la sutileza y la complejidad de la vida emocional.

El número de interconexiones existentes entre el sistema límbico y el neocórtex es superior en el caso de los primates al del resto de las especies, e infinitamente superior todavía en el caso de los seres humanos; un dato que explica el motivo por el cual somos capaces de
desplegar un abanico mucho más amplio de reacciones, y de matices, ante nuestras emociones.

Por ejemplo un conejo o un mono rhesus sólo disponen de un conjunto limitado de respuestas posibles ante el miedo o el peligro, la corteza cerebral del ser humano, , permite muchas más posibilidades, como por ejemplo llamar al 911. Esta capacidad brinda una gran flexibilidad adaptativa.
Cuanto más complejo es el sistema social, más fundamental resulta esta flexibilidad; y no hay mundo social más complejo que el del ser humano.
De todas formas el neocórtex no gobierna la totalidad de la vida emocional.
Las ramificaciones nerviosas que lo conectan con el sistema límbico son tantas, que el cerebro emocional (ver post anterior), sigue desempeñando un papel fundamental en la arquitectura de nuestro sistema nervioso.

El cerebro medio o emocional es el sustrato en el que creció y se desarrolló nuestro nuevo cerebro inteligente y sigue estando estrechamente vinculado con él por miles de circuitos neuronales. Esto es precisamente lo que confiere a los centros de la emoción un poder extraordinario para influir en el funcionamiento global del cerebro, en los centros del pensamiento y por supuesto en la conducta.


El ser humano posee un cerebro mucho más especializado que los primates, por lo cual, además de sentimientos, manejan un proceso racional de entendimiento y de análisis, ampliamente superior al de todos los demás mamíferos, directamente relacionado con las partes más especializadas del neocórtex, específicamente su región frontal, que le permite adquirir conocimientos, desarrollar sociedades, culturas, tecnologías, comprender las leyes que rigen el universo, y lo más importante: observarse y comprenderse a si mismo. Así que como vemos esta es una cualidad superior del ser humano: el autoconocimiento.

El neocórtex es el lugar donde se realizan los procesos intelectuales superiores.

Está estructurado por el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho.

El hemisferio izquierdo está asociado a procesos de razonamiento lógico, funciones de análisis, síntesis y descomposición del todo en sus partes (desarma todo para comprender). Evolucionó con este objetivo, como una herramienta, que nos permite, investigar, buscar mejores posibilidades (alimento, refugio, etc.) y sobre todo: comunicarlo a los demás.

El hemisferio derecho, en el cual se dan procesos asociativos y perceptivos, imaginativos y creativos, se asocia con la posibilidad de ver la globalidad y establecer relaciones espaciales. Comprende la escena total, pero no lo puede expresar.

Nuestros antepasados prehistóricos, como el homo ergaster, eran fundamentalmente carroñeros. No habían desarrollado aún la habilidad de cazar, tenían que conformarse con lo que había y con lo que dejaban los otros animales. Así descubrieron que podían comer la médula ósea (alojada dentro de los huesos) y a la que ninguna otra especie podía acceder. Como se sabe esta es rica en proteínas, células madre y sustancias esenciales para el desarrollo cerebral. Esto y el sol africano que daba de plomo en la cabeza de estos pequeños homos que ya andaban en dos pies. Hizo que el cerebro creciera exponencialmente, aumentando el número de conexiones neuronales y con ello la cantidad y variedad de posibilidades (de alimento y pareja) y se acelerara el proceso de mutación genética que a su vez condicionó el crecimiento cerebral.

La evolución de las aptitudes cognitivas del ser humano no es por tanto la consecuencia de una serie de mutaciones accidentales y progresivas, sino que responde a la intervención de una gran cantidad de cambios en unas condiciones de selección excepcionalmente intensas.
Y es muy probable que hayamos sufrido alguna tipo de manipulación genética por inteligencias superiores. Esta es una teoría sustentada por investigaciones serias y profundas.

Son estas condiciones las que han favorecido el desarrollo de la complejidad en nuestras capacidades de conocimiento, lo que nos convierte en una especie diferente, situada en el tope de la evolución en el planeta.

La corteza cerebral se convierte en el área principal de atención en la generación o resolución de problemas, análisis y síntesis de información y del pensamiento lógico, crítico y creativo.

Representa la adquisición de conciencia y se desarrolló a través de la práctica del lenguaje. Aquí se genera la voluntad consciente.

Las tareas no sensoriales se realizan en los lóbulos frontales.

La aparición de los calendarios implica que los seres humanos comenzaron a desarrollar progresivamente la capacidad de anticipar, planificar y visualizar, de poner el futuro posible en el presente.

Mientras que los animales, sobre todo los mamíferos son capaces de desarrollar emociones y aprender, la capacidad de proyectar el futuro de formas muy elaboradas, resulta específicamente humana.

Este nuevo cerebro, es el que permite el razonamiento.

Es el responsable del estrés, del interminable diálogo interno, de las dudas y de las contradicciones.

Es obvio, el hemisferio izquierdo trabaja con un sistema binario, percibe la realidad solo de forma dual: bueno-malo, positivo-negativo, gano-pierdo, cerca-lejos, etc. Esa es su función, trabaja de manera relativa, apoyándose en información conocida y comparando. Es solo una herramienta para seleccionar las mejores opciones.

El error consiste en percibir la realidad de la existencia solo a partir de estos datos aislados (y relativos). Luego es muy difícil salir de los límites impuestos por esta mente consciente.

Por eso es necesario aprender a pensar con la totalidad del cerebro. Es fundamental trascender el pensamiento dualista y discursivo, generado por hemisferio izquierdo y permitir que otras áreas se manifiesten y así poder percibir la realidad, y percibirse a si mismo, de manera más total y equilibrada. Más evolucionada.
La meditación es la puerta de entrada. En el silencio y la quietud se generan las condiciones necesarias de calma y equilibrio.

Los ejercicios de chi kung son de gran ayuda para mejorar la salud física y mental.

Zazen es la mejor postura para trascender la mente consciente y las contradicciones generadas por ella.

Zazen significa apagar el motor del consciente y fundirse en unidad con la conciencia cósmica.

Zazen representa la forma madura y equilibrada de nuestra vida.

Nos permite expandir la conciencia y percibir una realidad más amplia y bella. y que además se exprese y manifieste el ser superior. Nuestra auténtica naturaleza y esencia universal.
De manera inconsciente y natural.

La evolución continúa.

Es la esencia misma de la vida, y todo lo que hagamos para mejorar la adaptación, para aumentar nuestros conocimientos y posibilidades, no solo será beneficioso para cada uno, si no que todo el resto sentirá- de una manera u otra- esta influencia positiva.



domingo, 6 de junio de 2010

El cerebro emocional


Con los mamíferos hubo un crecimiento explosivo de algunas regiones del cerebro reptiliano que posibilitaron la formación de un segundo cerebro, el cerebro medio (mesencéfalo) o límbico, y con él la posibilidad de sentir y expresar emociones. Este cerebro se empieza a desarrollar incipientemente en las aves y totalmente en los mamíferos.

Los primeros restos fósiles de mamíferos semejantes a los actuales provienen de finales del Cretácico, hace unos 70 millones de años; eran animales poco abundantes, insectívoros, no muy diferentes de las actuales musarañas. Sus descendientes se multiplicaron extraordinariamente y hacia el comienzo del Paleoceno habían producido antecesores reconocibles de la mayoría de los órdenes actuales de mamíferos.

El mesencéfalo o cerebro medio, dotado de un sistema límbico, físicamente ubicado encima del cerebro reptil (paleoencéfalo), permite al mamífero un desarrollo emocional que opera, fundamentalmente, desde estructuras como la amígdala, y es ello lo que les permite establecer relaciones sociales en mayor grado que los reptiles.

Éste fue un cambio verdaderamente revolucionario en la historia de la vida, coherentemente acompañada por la posibilidad homeotérmica de manejar la temperatura corporal.

La capacidad homeotérmica fue la piedra angular de este lento proceso evolutivo. Cuando los primitivos antepasados de los mamíferos consiguieron regular la temperatura de su cuerpo, lograron colonizar regiones geográficas donde las bajas temperaturas impedían la supervivencia de especies ectotermicas (de sangre fría), pudiendo así adoptar hábitos nocturnos y aprovechar los recursos alimenticios que quedaban fuera del alcance de sus antepasados.

Por otra parte, los primitivos mamíferos en la época en que reinaban los grandes reptiles, no solo no podían competir por el alimento, si no que “eran” el alimento principal de muchas especies, así que esto los obligó a reunirse en grupos (manadas) para defenderse mejor y sobrevivir. Lo mismo sucedió con nuestros antepasados prehistóricos. La vida en grupo garantizaba la supervivencia y la reproducción.. Esto evidentemente, desarrolló hábitos sociales, que fueron evolucionando y generando cambios en el sistema nervioso y en la fisiología del animal.
Por eso el cerebro fue evolucionando en nuevas funciones y estructuras ligadas a las emociones, vinculadas al comportamiento orientado a la autoconservación, reproducción y cuidado de la especie.

Las emociones son fenómenos psicofisiológicos, es decir involucran a la mente y al cuerpo, que representan modos de adaptación a ciertos estímulos ambientales o de uno mismo. Para más datos ver “La química de la emociones” (post del 30/4/10).

El Sistema Límbico está asociado a la capacidad de sentir y desear. Está constituido por estructuras como: el tálamo (placer-dolor), la amígdala (nutrición, miedo, protección, hostilidad), el hipotálamo (centro integrador del sistema neurovegetativo), los bulbos olfatorios, la región septal (sexualidad) y el hipocampo (memoria).

En estas zonas están las glándulas endocrinas más importantes para el ser humano: pineal y pituitaria (hipófisis).

En este sistema se dan procesos emocionales y estados de calidez, amor, gozo, depresión, odio, etc., y procesos que tienen que ver con nuestras motivaciones básicas.

Esta parte es capaz de relacionar el pasado con el presente, por lo tanto se produce aprendizaje, que además está relacionado con las emociones.

Sabemos que cuando se estudia con agrado, se aprende mas fácil (y más profundamente), por eso nadie puede aprender lo que no le gusta o acepta.

Las emociones aportan calidez a las relaciones humanas, ayudando a mejorar la calidad de vida. Es razonable pensar que el desarrollo de la memoria se asocia a momentos emocionalmente intensos, como la muerte de los seres queridos. Nuestros antepasados enterraban a sus muertos, esto implica una consideración por el pasado. Muestra una capacidad de trascender el presente dando respeto al fallecido.

Esta parte del cerebro proporciona el afecto que los mamíferos necesitan para sobrevivir, por tanto se introducen los sentimientos (que son la toma de conciencia de las emociones): dar o recibir afecto, recibir atención, consideración, escucha, compasión, ternura, empatía.

Aquí es donde existe la capacidad de sentir, de dejarse afectar por los demás y por el entorno.
La función principal del cerebro límbico es la de controlar la vida emotiva, lo cual incluye los sentimientos y además la regulación endocrina (hormonas), el dolor y el placer, y otras funciones adaptativas (hambre, sed, saciedad, temperatura, sudoración, etc.).

Puede ser considerado como el cerebro afectivo, el que energiza la conducta para el logro de las metas y objetivos.

Los desequilibrios en este sistema producen un variado número de trastornos, como estados agresivos, depresiones severas y pérdida de la memoria (enfermedad de Alzheimer) entre otras enfermedades.
Este cerebro emocional, es el que permite sentir.

Con los mamíferos aparecen las pasiones: el amor, el odio y el altruismo en la historia, de manera que la vida adquiere calor y color, y también, un grado de libertad que implica riesgos, sin los cuales la vida carece de sabor para un verdadero mamífero, a diferencia de lo que hemos visto en el predominio reptiliano.

Es interesante, por que el manejo de las emociones es algo fundamental en la vida de las personas. En general se enseña a reprimirlas, a no manifestar lo que se siente, y esto como se ve en la gran mayoría de los adultos (y en muchos jóvenes también), trae sus bloqueos y consecuencias. Predomina la razón, el pensamiento, la "falsa moral", ahogando la capacidad de sentir, de aprender, de comunicar, de abrirse de manera espontánea a los demás. Esto en la vida moderna es un problema.

La higiene emocional es muy importante. Aprender a perdonar es inteligente. Hacer una "limpieza" del pasado, liberando todo lo que no sirve y transformando los sentimientos negativos en positivos. De esta manera, el presente se transformará en felicidad y en fuente de creatividad y posibilidades.

Pero el cerebro siguió creciendo y cambiando, así surgió el telencéfalo y la corteza cerebral, la palabra y el pensamiento abstracto, la último en materia de evolución, que presenta en los seres humanos características únicas.
continuará

martes, 1 de junio de 2010

El cerebro reptil


La parte más antigua de nuestro cerebro es el llamado paleoencéfalo o cerebro primitivo, instintivo o simplemente “cerebro reptil”. Esta parte del cerebro está formada por los ganglios basales, el tronco cerebral y el sistema reticular.

Se desarrolló hace unos 500 millones de años. Se encuentra presente primordialmente en los reptiles. Los reptiles son las especies animales con el menor desarrollo cerebral. Su cerebro, está diseñado para manejar la supervivencia desde un sistema binario: huir o pelear, con muy poco o ningún proceso emocional.

Tiene un papel muy importante en el control de la vida instintiva.

Se encarga de autorregular el organismo.

En consecuencia, este cerebro no está capacitado para pensar, ni sentir, su función es la de actuar, cuando el estado del organismo así lo demanda.

La forma en que se estructura el tallo cerebral y la médula espinal es esencialmente semejante en todos los animales.

Este armazón neural suministra el mecanismo para integrar los mensajes procedentes del medio interno y del externo, y actuar en forma refleja sobre ellos. Por lo tanto, la conducta resultante es en gran parte de tipo reflejo, lo cual implica que también es estereotipada.

El armazón neural es como el hardware del ordenador. Pero le falta el software y sobretodo, el programador, que programa y controla,
Un conductor que dirija los diversos rumbos de la conducta.

Esto llegó más tarde en la evolución.

El cerebro reptil, en los seres humanos, es responsable de conductas que se asemejan a los rituales animales, como el anidarse o aparearse.

La conducta animal e instintiva está en gran medida controlada por esta área del cerebro. Se trata de un tipo de conducta instintiva programada y poderosa y, por lo tanto, es muy resistente al cambio.

Es el impulso por la supervivencia: comer, beber, temperatura corporal, sexo, territorialidad, necesidad de resguardo, de protección.

Es un cerebro funcional, territorial, responsable de conservar la vida y el que es capaz de cometer las mayores atrocidades.

Nos sitúa en el puro presente, sin pasado (sin culpas) y sin futuro (sin preocupaciones), por lo tanto es incapaz de aprender o anticipar.

No piensa ni siente emociones, es pura impulsividad.

En el cerebro reptil se procesan las experiencias primarias, no verbales, de aceptación o rechazo. Aquí se organizan y procesan las funciones que tienen que ver con el hacer y el actuar, lo cual incluye las rutinas, los hábitos, la territorialidad, el espacio vital, condicionamiento, adicciones, rituales, ritmos, imitaciones, inhibiciones y seguridad.

Es el responsable de la conducta automática o programada, tales como las que se refieren a la preservación de la especie y a los cambios fisiológicos necesarios para la supervivencia. En síntesis: este cerebro se caracteriza por la acción.

El Sistema Básico o reptiliano controla la respiración, el ritmo cardíaco, la presión sanguínea e incluso colabora en la continua expansión-contracción de los músculos. Este primer cerebro es sobre todo como un guardián de la vida, relacionado directamente con el sistema neurovegetativo, aquí encontramos los mayores sentidos de supervivencia y lucha y además por su interrelación con los poros de la piel, este primer cerebro es nuestro sensor de peligros para el cuerpo en general.

Permite con rapidez la adaptación por medio de respuestas elementales poco complicadas, emocional o intelectualmente.

Esta conducta no está en principio basada en las experiencias previas ni en los efectos a medio o largo plazo. Las conductas de las personas calificadas como de psicópatas (carecen de sentimientos de culpa) y de paranoicos se ajustan a este patrón de conducta. En la psicopatía se juega el papel de depredador y en la paranoia el de presa.

Este cerebro primitivo es una herencia de los períodos cavernarios, donde la supervivencia era lo esencial.
El paleoencéfalo o cerebro reptil sustenta una parte de la mente inconsciente y nos permite conectarnos de otra manera con el entorno y con nosotros mismos.
El cerebro primitivo no conoce la duda.

Esta parte del cerebro nos conecta obviamente con todas las especies que comparten la misma estructura e información, así que en este lugar, se encuentra nuestra herencia animal, prehistórica, fundamental, nos conecta directamente con el instinto y con las fuerzas de la naturaleza.

La naturaleza no deshecha lo que fue desarrollándose a lo largo de la evolución, de manera que las adquisiciones del reptil permanecen casi idénticas en nuestro cerebro.

El cerebro reptiliano hace sus aportes a las conductas cotidianas.

Está involucrado en la concepción de delimitación territorial, así como en una existencia rígida y casi programada. Es típica de esta conducta la repetición: un reptil nunca improvisa o investiga nuevas maneras de llegar desde esta piedra hasta ese árbol, ya una vez aprendido un camino, morirá haciendo una y otra vez el mismo itinerario.
Por eso puede vinculárselo a los rituales y ceremonias, así como a los comportamientos obsesivos y rutinarios.
Es en este primer cerebro donde las adicciones son muy poderosas, tanto a algo como a alguien o a una forma de actuar
Es responsable de esa fuerte ligazón que se establece desde edades muy tempranas de la vida con personas u objetos del entorno.

Hay algo de la memoria ancestral que queda en forma de amor por la caza y los caballos, pero también puede involucrar elecciones que necesitarían un aporte decisivo de los “otros dos cerebros”, como es el caso de la elección de la pareja y de la profesión.
Puede atribuirse a este cerebro primitivo una participación decisiva para comprender algunos fenómenos sociales como la violencia destructiva, la histeria de masas, la importancia de las modas pasajeras y el consumismo.

El cerebro fue evolucionando, adaptándose, creando nuevas estructuras y modificando funciones, así aparecieron el cerebro medio o emocional, el mesoencéfalo, sede del sistema límbico, es el cerebro social, el del afecto y el miedo, el de la manada. Este es común a todos los mamíferos e incluso las aves y finalmente, lo último en materia de evolución, la corteza cerebral, sede de la palabra, la razón, la personalidad y el pensamiento lógico, común a todos los primates pero desarrollada especialmente en los seres humanos.

En el próximo post seguiremos conociendo las otras partes. Obviamente, estos tres cerebros, son uno, aunque tengan funciones, estructuras y una historia evolutiva diferente.

El ser superior se manifiesta cuando estas estructuras y funciones están en armonía, de manera que el instinto, las emociones y la mente forman parte de un todo equilibrado.